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¡No es abuso, es violación!

Hemos pasado del “¡Ninguna agresión sin respuesta!” A una condena irrisoria que considera que el hecho de que cinco hombres adultos, arrastren a un portal a una joven; la arrinconen, intimiden con sus cuerpos y expresiones verbales, agredan, vejen, violen, la roben el móvil y la dejen abandonada a su suerte, no sea “agresión sexual”.

Vivimos en un país en el que se denuncian tres violaciones al día. Sin embargo, sabemos que son  muchas más las que no se denuncian por miedo, culpa y sobre todo, vergüenza. Esta sentencia es un ejemplo más de la justicia patriarcal que venimos denunciando desde los colectivos feministas desde hace mucho tiempo, ¡demasiado tiempo!

Asistimos de nuevo, a una manifestación clara del grado de violencia hacia las mujeres que se tolera y se acepta en la institución judicial española. Desde los Juzgados, hemos visto como si no te resistes, te cuestionan y no te creen, si te resistes, te matan como a Nagore Laffage.

Nos sentimos indignadas ante este proceso  en el que se ha culpabilizado a la víctima, que ha sido tratada con total  indiferencia ante su dolor e indefensión. Queremos que la culpabilidad recaiga sobre los agresores, no sobre las víctimas de violencia machista. Que además de sufrir la agresión sexual, tienen que soportar la criminalización y el cuestionamiento de  los medios y de la sociedad, y de un sistema judicial que amparan la cultura de la violación.

Queremos poder salir a la calle, a cualquier hora. Queremos poder ir a las fiestas sin necesidad de ir tuteladas y acompañadas por miedo a ser violadas.

Queremos ser libres. Para ello, necesitamos de una sociedad igualitaria que no justifique la cultura de la violación.

Necesitamos leyes que dejen claro que solo sí es sí que lo demás, es violación.

Pero sobre todo, sentencias firmes que no dejen lugar a dudas de que una agresión sexual no puede quedar impune. Esta sentencia es irresponsable y temeraria. No es Justicia, es Patriarcado.

 

 

 

¡8 de marzo, Día Internacional  de las Mujeres!

#Huelga Feminista8M

<Si nosotras paramos, se para el mundo>

          El 8 de marzo 2018, es nuestro día, una fecha histórica en que las mujeres nos plantamos frente al sistema misógino y machista para denunciarlo. Un día en el que las mujeres nos negamos a producir, reproducir, estudiar y consumir en el seno del patriarcado que nos invisibiliza, nos oprime, nos veja y nos maltrata.

         Millones de mujeres de más de cuarenta países nos hemos sumado y unido porque compartimos la misma injusticia e indignación pero también, la misma esperanza y dignidad. Nos unen los mismos motivos, la misma lucha para decir ¡Basta! Porque allí donde mires aflora la desigualdad: en el deporte, en la investigación, en el arte, en la literatura, en la política, en la educación…

Nos encontramos un año más con cifras en el terreno laboral que nos alejan de la igualdad real; inmersas en un mercado basado en la división sexual del trabajo, que nos discrimina, nos condena a la temporalidad, y nos hace contar con menos opciones.

Las mujeres de media, cobramos un 30% menos que los hombres. Esta diferencia salarial, se incrementa también según lo hace la edad. Pareciera que nunca tenemos la edad adecuada para encajar en este mercado laboral: demasiado jóvenes, potencialmente madres, demasiado mayores.

Seguimos sufriendo una  brecha salarial del 23% que deriva en precariedad. La mayoría de los empleos precarios están ocupados por mujeres. Esto se ve reflejado en nuestras cotizaciones, y posteriormente en nuestras pensiones que serán más bajas. Se refleja también en la feminización de la pobreza y en nuestra vulnerabilidad y dependencia económica,  que nos expone  a la violencia física,  sexual y emocional. Gran parte de esta violencia se evitaría si las mujeres pudiéramos ponernos a salvo. Muchas víctimas saben que están en peligro y se exponen sin embargo a un riesgo, debido a la falta de apoyos y alternativas que les permitan romper cualquier vínculo de abuso de poder.

El machismo se retroalimenta de forma sistemática y organizada. Después de ser  explotadas y rechazadas por el mercado laboral, recae sobre nosotras la tercera situación de explotación; la de llevar a cabo los trabajos de cuidados y domésticos no remunerados ni reconocidos. Trabajo gratuito  que no elegimos, que nos mantiene en la pobreza, nos invisibiliza y reduce nuestras posibilidades de realización profesional, social y personal. Tareas no remuneradas que consumen nuestro tiempo y nuestra vida mientras nuestros homólogos masculinos se convierten en nuestros “patronos”. Más de nueve millones de mujeres en España atienden el trabajo de cuidados.

 Exigimos medidas que nos lleven hacia  un modelo nuevo económico  que no se base en la división sexual del trabajo, y que sea social y ambientalmente sostenible. Denunciamos que este sistema capitalista y patriarcal no solo destruye la vida de las mujeres, amenaza con destruir toda la vida y llevarnos al colapso en su locura.

               ¡Basta! Porque allí  donde pongas el foco encontrarás clichés absurdos que ayudan a perpetuar una cultura de la violencia hacia las mujeres, que a base de convivir con ella ha acabado por normalizarse. Desde distintos altavoces: medios de comunicación, publicidad, nos dicen cómo vestir, cómo sentir y cómo relacionarnos con nuestro entorno.

               Paramos porque el  Pacto de Estado contra la Violencia de Género, con un presupuesto testimonial, sin medidas específicas que garanticen recursos que ofrezcan independencia económica a las mujeres víctimas de violencia, sigue en un cajón a pesar de que llevamos  1000 mujeres asesinadas por violencia machista desde que se empezó a cuantificar los feminicidios.

               Paramos porque nuestros derechos sexuales y reproductivos siguen  sin estar garantizados.

              Porque nuestras hijas se esfuerzan en formarse y estudiar para alcanzar un futuro mejor, pero el acceso al mercado laboral  y a los puestos de responsabilidad dentro de las empresas e instituciones, sigue teniendo dos bocas de embudo en función del sexo de la persona. Porque el mismo mercado que nos rechaza como trabajadoras nos toma el pelo como consumidoras, cobrándonos la “tasa rosa”, promoviendo el sexismo para sacarle rendimiento económico, cosificándonos  o ridiculizándonos en la publicidad;  esclavizando a mujeres y menores y mintiéndonos para que seamos partícipes sin saberlo de las tropelías de las grandes empresas contra la población más vulnerable de otros países. 

               El día 8 paramos. Decimos ¡basta! de estudiar para nada. De que no haya empleo para nosotras. De trabajar como esclavas.  De aguantar violencia.

              Somos muchas, mujeres diversas, uniéndonos al grito común de ¡Basta! y seremos muchas más, conscientes de que 

“si paramos todas, paramos todo”

 

 

 

 

Red  EQUO Mujeres apoya la huelga feminista del 8 de marzo

 ¡Si paramos todas, paramos todo!

La Red EQUO Mujeres apoya la convocatoria del movimiento feminista que llama a la huelga general de las mujeres el próximo día 8 de marzo. La apoyamos el año pasado, en su primera convocatoria, y en esta ocasión la respaldamos nuevamente participando de forma activa en los grupos de trabajo constituidos a nivel territorial y estatal.

La iniciativa fue presentada  públicamente el domingo 14 de enero en Zaragoza por organizaciones del movimiento feminista de toda España. Durante la reunión, que aglutinó a más de 400 participantes, se trabajó de forma horizontal y participativa un manifiesto conjunto y representativo de  las reivindicaciones de todas las mujeres frente a la violencia, las agresiones, los prejuicios y las actitudes machistas que soportamos día a día.

Del mismo modo, en la Red EQUO Mujeres hemos  decidido la adhesión de forma colectiva y consensuada entre nuestras integrantes, de promover y secundar la huelga planteada por el Movimiento Feminista.

Motivos no nos faltan para sumarnos, porque nos queremos vivas, porque estamos hartas de asumir trabajos precarios y remuneraciones inferiores, porque queremos políticas que aseguren nuestras libertades y derechos, por nuestra dignidad.

Además de la huelga laboral que podrán seguir  las compañeras con un trabajo remunerado, las mujeres llevaremos también a cabo una huelga dentro del ámbito doméstico y en relación al trabajo no remunerado y reproductivo,  que sigue recayendo mayoritariamente sobre nuestros hombros sin ningún tipo de reconocimiento ni compensación. Dentro del ámbito educativo, también habrá huelga de estudiantes y a nivel económico, huelga de consumo. Esta última, nos parece especialmente significativa para visibilizar nuestro rechazo al modelo de producción capitalista y a las políticas económicas neoliberales.

Las recomendaciones para llevar a cabo la huelga de la manera más eficaz pueden consultarse en esta  página oficial de la Comisión 8M.

Invitamos a todas las mujeres a reconquistar  el carácter reivindicativo y el espíritu esencial del 8 de marzo. Una fecha, un día en todo el año, en que debería ponerse el foco de atención en denunciar  la desigualdad de género y  los delitos de odio contra las mujeres. Sin embargo, cada vez con más frecuencia observamos cómo el sistema tiende a neutralizar este espacio, absorbiéndolo  en el mercado y asimilándolo a  un festejo carente de sensibilidad crítica. La huelga es una forma de reapropiarnos de nuestro propio espacio y evitar su vaciado de contenido, una forma de resistencia y concienciación social, de sororidad y lucha colectiva. Y es nuestro grito de ¡BASTA! Basta de machismo, de violaciones y asesinatos por ser mujeres.

Nos negamos a producir, reproducir y consumir en el seno del patriarcado que nos maltrata. 

<Si nosotras paramos, se para el mundo>

 

 

 

 

 

 

 

Cerramos  un año en el que de tanto guardar minutos de silencio casi nos quedamos mudas. Sin embargo, nuestros silencios se convirtieron en unánime grito, y  las mujeres del mundo nos unimos en una única voz, en una única causa, la causa de todas.

Este año que dejamos atrás, no ha sido un año cualquiera:

               Hemos salido a las calles en innumerables ocasiones, por nuestras hermanas asesinadas por violencia machista. Porque queremos una vida libre de violencias hacia las mujeres en todos los ámbitos. Unidas para acabar con la impunidad de los agresores, para visibilizarlos, a ellos y al sistema que se hace cómplice mirando para otro lado.

               Nos hemos sumado a las reivindicaciones para la defensa de nuestros derechos sociales y laborales.  Porque queremos acabar con  la brecha salarial; con la asignación impuesta de los cuidados.

               Hemos hecho visible que  el cambio climático, afecta en mayor medida a las mujeres. Los problemas ecológicos agravan la desigualdad de género. Sin embargo, las mujeres serán el motor de cambio, porque ellas son los agentes activos clave en la lucha contra el cambio climático. Aunque seguimos infrarrepresentadas en los espacios políticos de toma de decisiones.

               Hemos redescubierto a la primera mujer española periodista, Carmen de Burgos, “Colombine”, gracias a la Fundación que lleva su nombre y que con su labor no volverá a caer en el olvido.

               Hemos reivindicado el papel de las mujeres en la Historia, en la Ciencia, la Investigación, la Cultura,…la Política. Nos esforzamos cada día por visibilizar y exigir el reconocimiento  de las mujeres en todos los ámbitos porque estamos hartas de no ser nombradas, de que nos silencien y de ese modo se ignoren nuestros logros.

               Nos hemos plantado frente a la misoginia en los medios; frente al machismo en la publicidad, para que se dejen de perpetuar  roles de género estereotipados  y dejar  de ser presentadas como meros objetos o reclamos sexuales. 

               Frente a  aquellos  medios de comunicación que se sirven de   estrategias mediáticas que judicializan y culpabilizan a las mujeres que son víctimas de violencia.

               Y seguimos trabajando para conseguir que el Pacto de Estado sea un instrumento eficaz de avance hacia una sociedad más igualitaria y justa, para que se ejecuten los mecanismos necesarios que lo hagan efectivo  y que su aplicación repercuta en nuestra vida real.

               El nuevo año, se nos presenta  cargado de metas que seguiremos afrontando con ilusión y convencimiento. En especial, el próximo 8 de marzo, en el que nos sumaremos a la Huelga Feminista, porque la sociedad no  puede avanzar al margen de los derechos de la mitad de la población.

               Hemos estado en 2017 con nuestras Hermanas, y seguiremos el año que viene, tejiendo red, porque  tenemos claro que  sin las mujeres no hay progreso ni democracia, y porque de una vez por todas, exigimos ser tenidas en cuenta y participar de forma igualitaria en la vida política, económica y social, en condiciones de libertad y respeto. Para lograr acabar con el Patriarcado que nos ningunea, agrede, excluye,…y mata, tenemos que aunar, más que nunca,  nuestras voces, nuestras fuerzas y así es como afrontaremos un 

 2018 lleno de retos feministas.

 

 

 

 

 

 

25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer

¡Ni una lágrima más! Es la hora del grito (Marcela Serrano)

Estrenamos el año 2017 con la seguridad de que la Violencia de Género no sería prioritaria en la agenda del gobierno, ni en el trabajo parlamentario, y cerramos el año habiendo confirmado dicha convicción.

Con un Pacto de Estado de mínimos: con un presupuesto testimonial que aún no tiene calendario de ejecución, sin medidas específicas que garanticen recursos que ofrezcan independencia económica a las mujeres víctimas de violencia. Un Pacto que ni siquiera reconoce  todas  las formas existentes de Violencia Machista, excluyendo así, casos de  mujeres que no podrán beneficiarse de ninguna de las medidas previstas.

Solo en  el primer mes del año, 7 mujeres fueron asesinadas por violencia machista, lo que nos hacía prever, sin miedo a equivocarnos, un año de continuo e intenso dolor. En lo que va de año un total de 90 mujeres (Solo 44, según datos oficiales) y 7 menores, según cifras  de Feminicidio.net, han sido asesinadas por violencia machista.

¡Demasiados minutos de silencio! ¡Demasiada indiferencia social!

Tal vez estos datos nos ayuden a aclarar que esta indiferencia conduce a perpetuar una   cultura de la violencia hacia las mujeres, que a base de convivir con ella ha acabado por normalizarse. Un escalofriante 33% de la población opina que la mujer es responsable de la agresión sexual por “flirtear”; un 26% opina que es por su vestimenta y un 30% por haber consumido alcohol.

Algo se está haciendo muy mal en el ámbito educativo, en prevención y sensibilización, cuando un estudio realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud (Proyecto Scopio)  arroja estas cifras: Un 27% de los jóvenes cree que la violencia machista es una conducta “normal” en la pareja. El 21% considera que la violencia machista  es un tema politizado y que se “exagera”. Y el 7% cree que es un problema inevitable. A pesar de ello, un 87% está de acuerdo en que es un problema social muy grave.

Qué decir de la publicidad, en la que la mujer no es más que un mero objeto, un reclamo sexual de consumo.

Tampoco  los medios de comunicación favorecen demasiado la lucha contra las violencias machistas. Nos encontramos a diario con titulares en los que las “mujeres se mueren solas”, “hombres que matan por amor”, “mujeres que pierden la vida” como si se les cayera un pañuelo de un bolsillo. Estrategias mediáticas que judicializan y culpabilizan a las mujeres que son víctimas de violencia.

Espacios televisivos públicos  que sirven de altavoz a declarados machistas, como el reciente caso de TVE, con el programa “¿Cómo lo ves?” (Presentado y dirigido por Carlos Herrera) retirado tras una campaña abierta en Change.org, en la que más de 8000 firmantes se unieron a nuestra petición de cancelación del programa.

Campañas institucionales de prevención y sensibilización, financiadas con fondos públicos sin ninguna perspectiva de género que, una y otra vez, caen en un rancio machismo.

Este mismo mes de noviembre, hemos asistido a la presentación de una campaña de prevención contra el alcoholismo juvenil del  Ministerio de Sanidad, en la que se advertía a las adolescentes de que una de las consecuencias de consumir alcohol sería que pueden ser obligadas a mantener relaciones no consentidas, culpabilizando así, una vez más, a  la mujer víctima de una agresión sexual. Mensaje que finalmente ya ha sido retirado.

A lo que habría que añadir una justicia sin medios suficientes que se muestra  incapaz de proteger a las mujeres denunciantes. Tribunales que se convierten en espacios donde se cuestiona y criminaliza a la mujer víctima de violencia machista.

Y podríamos seguir sumando un largo e injustificable etcétera conviviendo en nuestro imaginario social.

Sin un mayor compromiso real en todos los ámbitos, nunca acabaremos con la gran pandemia mundial ignorada que son los Feminicidios y que suponen la vulneración sistemática de los Derechos Humanos de las mujeres en el mundo.

¡Contra la Violencia Machista  sobran palabras y falta compromiso real!

Red EQUO Mujeres

 

 

¡8 de marzo, Día Internacional  de las Mujeres, seguimos sin nada que celebrar!

Este año, las mujeres del mundo nos unimos en una única voz, en una única causa, la causa de todas.
La Red Equo de Mujeres se une al Paro Internacional de Mujeres / Women,s Strike.
Nos sumamos al Paro porque estamos HARTAS:

Hartas de ser violentadas y asesinadas

En lo que va de año, en España,  26 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde 2010, más de 800 mujeres han sido víctimas de feminicidio.
Miles de mujeres son despreciadas, acosadas, agredidas y violadas.
Reivindicamos que los Derechos de las Mujeres sean también considerados Derechos Humanos. Que la Violencia Machista sea Cuestión de Estado.

Hartas de la brecha salarial

Cobramos una media de  seis mil euros menos que los hombres por hacer el mismo trabajo. Queremos legislación que asegure la igualdad salarial. Medidas efectivas para romper el techo de cristal que parece que no terminara de subir.

Hartas de que nos asignen los cuidados

Un trabajo que no elegimos, que nos mantiene en la pobreza, que nos invisibiliza y priva de reconocimiento. Tareas no remuneradas que consumen nuestro tiempo. Más de nueve millones de mujeres en España atienden el trabajo de cuidados.

Hartas de que cosifiquen nuestro cuerpo

De qué nos digan cómo vestir, cómo sentir, cómo relacionarnos con nuestro entorno. Que nos marquen si debemos o no ser madres, y cómo debemos de parir y criar.
De que nuestros derechos sexuales y reproductivos sigan sin estar garantizados.

Hartas de que no nos nombren

De que se invisibilice el trabajo de las mujeres creadoras, de las mujeres en la ciencia e investigación, de las mujeres  en el arte, de las mujeres en política…
De que nuestras reivindicaciones para exigir ser visibles, sean tomadas a burla, minimizadas.

DECIMOS BASTA

Nosotras Paramos, con  nuestras Hermanas, madres, amigas, vecinas, compañeras… Porque  tenemos una lucha común contra el patriarcado, que nos oprime, nos calla y nos mata.
Porque “la solidaridad es nuestra arma”.

<Si nuestras vidas no valen nada, produzcan sin nosotras>

#8M

#NiUnaMenos

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