DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

25N EQUO

Beatriz B.

Red EQUO Mujeres y EQUO Madrid

 

La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.”

Con estas palabras comienza la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, y con estas palabras queremos comenzar este artículo. Creemos firmemente que la violencia de género es un problema de Estado y, como tal, todos los poderes públicos tienen la obligación de actuar ante ello, desde los locales hasta los estatales. Se trata de una lucha contra el sistema de género que provoca violencia contra las mujeres y contra la desigualdad y la opresión de la mujer. Una lucha que tiene que darse en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Creemos que hay que actuar desde el principio, educando en la igualdad, sin dejar de educar en la diversidad. Defendemos una educación universal que no segregue a nuestras hijas y a nuestros hijos, donde el color rosa sea también un color para los niños, y donde haya niñas jugando al fútbol. No podemos permitir que aún se nos vendan juguetes diferenciados, que hacen que niños y niñas desarrollen distintas aptitudes desde edades muy tempranas. No debemos tolerar que un niño sufra acoso si en algún momento se comporta “como una niña”: que ni comportarse como una niña es motivo de vergüenza, ni ningún niño tiene que ser burlado por desarrollar libremente su personalidad.

Creemos que hay que actuar hasta el final, con políticas que garanticen igualdad en el ámbito laboral y también en el ámbito doméstico. Sigue existiendo una importante brecha salarial, así como una feminización de la pobreza y un techo de cristal. A las injusticias laborales se le suma la carga doméstica, reproductiva y de cuidados, que sigue asumiendo en mayor medida la mujer.

Creemos que hay que actuar arriba, en los poderes políticos –si es que hay un arriba y un abajo. Una representación paritaria así como las medidas de acción afirmativa sirven para cambiar la sociedad. No se trata –o al menos no únicamente- de compensar a la mujer cuyo camino hasta el poder ha sido mucho más duro. Se trata de enriquecer el poder, de incluir  nuevas perspectivas y nuevas formas de entender la política. Aunque lo queramos cambiar, no podemos negar la realidad, y es que a día de hoy, mujeres y hombres hemos sido educadas/os en valores distintos, y que por mucho que intentemos alejarnos de nuestros roles, e incluso en ocasiones lo consigamos, estamos impregnados de una socialización dicotómica. Hay que reivindicar esos valores femeninos como válidos para el discurso político, como un paso adelante hacia nuevas formas de deliberación política que se ajusten más a las necesidades de nuestra población.

Creemos que hay que actuar abajo, en la sociedad –si es que ése es el abajo. Que la responsabilidad no es la que tiene la mujer de huir, sino la que tiene el hombre de no oprimir. No debemos tolerar ni minusvalorar el acoso callejero, ni el acoso en la pareja. Ni la violencia sexual, ni la discriminación verbal.

No vamos a instrumentalizar ningún asesinato machista. Queremos dejar claro que entendemos la violencia de género como un problema indiscutiblemente público, y, en este Día Internacional contra la Violencia de Género aprovechamos para recordar nuestro compromiso para acabar con esta lacra social.

Creemos en una política para las mujeres, contando con las mujeres y, sobre todo, desde las propias mujeres.

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Breve (e informal) glosario:

·         Acción afirmativa: lo que comúnmente se llama discriminación positiva. Se evita el término discriminación porque va asociado inevitablemente a una connotación negativa, y no es ésta la lógica que sigue.

·         Feminización de la pobreza: la pobreza está más extendida entre mujeres que entre hombres. Existe más riesgo de caer en la pobreza si eres mujer.

·         Techo de cristal: es una barrera invisible que impide a las mujeres avanzar en lo profesional. No se trata de limitaciones “formales” o “legales”, sino de dinámicas sociales y contextuales difíciles de ver y de identificar.

Algunos ejemplos que pueden aclarar este concepto son: la definición de las virtudes profesionales según una lógica masculina, que hace que valores comunmente femeninos como son las relaciones basadas en la afectividad y el cuidado no sean válidos para el desempeño de algunas labores; la amenza del estereotipo, el temor a la responsabilidad y el alejamiento del poder; la doble carga, laboral y doméstica, ya que ésta última aún recae en mayor medida sobre las mujeres, e impide una mayor dedicación a lo laboral frente a sus equivalentes varones.

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