Conoce a Sara Gómez, Concejala en Verde en Miengo, Cantabria

Nuestra compañera Sara Gómez  portavoz y Concejala en EQUO Miengo (Cantabria). Tras cuatro años de dura y comprometida legislatura, se presenta de nuevo en las listas de EQUO Mas Independientes por Miengo, con las mismas fuerzas y compromiso, pero con mucha más experiencia. Aquí, podrás conocer más de ella, de su trabajo como Concejala, y sobre su trayectoria:

Gracias por dar un paso adelante y por representarnos. Nos gustaría empezar conociendo un poco más de tu trayectoria en EQUO. Cuéntanos: Qué fue lo que te motivó a entrar, y a seguir participando desde entonces.

Septiembre de 2013, en mi caso fue al volver de vacaciones, cargada de energía y con ganas de hacer más de lo que venía haciendo: ONG Cantabria por el Sahara, asociación ecologista ARCA, participación en la iniciativa política Izquierda Social y Ecologista… Me encontré con un anuncio en las redes de una reunión de un partido verde, EQUO, en Santander. Y allí me fui. Muy poca gente, pero algunos con muchas ganas e ilusión. Libertad de acción, de generar y hacer propuestas; ideario verde, ecologista, social, sostenibilidad, forma de trabajo horizontal… A la semana siguiente estaba intentando crear una Asamblea en mi municipio.
A los pocos meses y paralelamente, me tocó ser Coportavoz de EQUO Cantabria y tratar de sacar adelante la asamblea de EQUO Santander, de recorrer nuestros pueblos para crecer, sufrir los distintos y convulsos periodos electorales, con los intentos de confluencias y pérdida de gente muy valiosa.
De forma testimonial he sido miembro de la Comisión Ejecutiva Federal de EQUO, pero me fue imposible compaginarlo con mi labor como concejala de EQUO en Miengo y mi labor dentro de EQUO Cantabria y tuve que optar por lo local y cercano.

¿Es la primera vez que te presentas a unas elecciones como candidata?
¿Cuál es el principal reto que supone en el territorio en que te presentas?
Y para ti, personalmente, cuál crees que es el mayor reto.

En el 2015 di el salto, sin red y con mucha improvisación e ingenuidad, de presentarme como candidata de EQUO a la alcaldía en mi municipio, Miengo (Cantabria). Tras 4 años de ser una oposición muy activa, ahora repito con más ganas y mucha más experiencia.
Ahora tengo la certeza de que podemos cambiar las cosas en gran medida y de que debemos estar ahí, por transparencia, por el bienestar de las vecinas y vecinos, porque estamos en un momento en el que las acciones pequeñas, municipales, han de servir de ejemplo para las políticas más abstractas y que el cambio hacia un modelo más sostenible, más local además de posible, es necesario.

Tengo tres retos: uno, llegar a ser alcaldesa y comenzar a trabajar en serio en poner en práctica las medidas ecologistas y sociales que me han empujado a esto. El segundo, en el caso de no ser alcaldesa, es ser capaz de encontrar los puntos de encuentro y de posibilidades reales con otros partidos para poder ir implementando el mayor número posible de nuestras iniciativas. En estos 4 años, no ha habido espacios comunes en los que poder trabajar, las siglas y partidos, los 20 años de PP, la falta de transparencia, las formas abusivas, todo lo han tenido que tapar, ha imposibilitado cualquier forma de trabajo colectivo. Ha sido un trabajo duro como oposición, de aprendizaje, de estar todo el día en la calle, en las redes, en los plenos, trabajando e informando, dándonos a conocer y a ser tenidos en cuenta por muchos; y a la vez, tratar de que se nos conociera como EQUO, como una alternativa verde y social, alejada de otros partidos.

El tercer reto, se centra en el escenario de volver a ser oposición, ya que tendríamos que volcar nuestros esfuerzos para trabajar desde la calle, desde la agrupación vecinal Miengo en Transición, para ir poniendo en marcha dichas iniciativas desde el ámbito vecinal en vez de desde el institucional.

Si te colocaras en el mejor de los escenarios tras las resultados de las elecciones de mayo, ¿Qué iniciativas políticas supondrían un orgullo especial para ti si las pudieras llevar a cabo? ¿Por dónde empezarías? Qué sería lo primero que haría si la elección fuera únicamente tuya.

En mi municipio está todo por hacer.
Pondría en primer lugar las medidas sociales necesarias para vivir mejor, desde lo más básico, entrelazadas con medidas de gestión ambiental-laboral, favoreciendo trabajos locales, intrínsecos a nuestra naturaleza rural, costera y cercana a Santander y Torrelavega.

También, me encantaría dar una vuelta a todo el tema de la recogida de lo orgánico, composteras municipales, pequeño centro de reutilización de los residuos, remunicipalización de servicios sociales, favorecer lo mancomunado para economizar y ser más eficaces, poner frenos a los vertidos de aguas fecales e industriales, la regeneración de los Humedales de Cuchía, la potenciación del trabajo local y rural, la integración y puesta en valor tanto de la gente joven, como de la sabiduría de las mujeres y hombres de más edad del pueblo.
Me gustaría convertir el ayuntamiento en un espacio amable, donde las vecinas y vecinos fueran escuchados y tenidos en cuenta, donde pudiesen participar de forma más activa.

Cómo crees tú que puede el ecofeminismo mejorar la vida de la gente (en tu territorio, ayuntamiento, o concejo).
Yo lo entiendo como un respeto hacia todo, naturaleza y personas, donde se facilite a cada uno su espacio. A las mujeres empezar a escucharlas, crear espacios amigables donde se empoderen, opinen y actúen. A nuestros recursos naturales, protegerlos y cambiar la idea de valor monetario por el valor real que tienen, como recurso de turismo sostenible, como campos de producción ecológica y local, generando pequeñas economías circulares, generadoras de un entramado social ahora inexistente.

Últimamente hay un sector de la sociedad con mucho miedo a los cambios sociales y que está adoptando posturas reaccionarias.
Cómo piensas tú, que deberíamos afrontar desde el feminismo las situaciones de intolerancia o de ataque violento a la defensa de la igualdad y los derechos de las mujeres.

Pues es un tema complejo, los éxitos que estamos teniendo a nivel de calle, están haciendo que muchos hombres se sientan atacados y a la defensiva. El primer reto es hacerles entender que no es una guerra contra ellos, que sus derechos no van a ser mermados, que nos tienen que ver como iguales, como compañeras con todas las letras. Debemos ser suma y no compartimentos en lucha. Es cierto que debemos tener espacios de mujeres donde nos sintamos a gusto y donde se gane la confianza necesaria para ser parte de la acción en todos los aspectos, pero paralelamente se deberían ir creando espacios de igualdad de mujeres y hombres, entre iguales, para trabajar en la misma dirección.

Mi reflexión sería hacer un llamamiento a la movilización, recordar el impulso que teníamos en el 2015 y que parece que se ha desactivado, seguir ocupando los espacios, las calles, seguir alertas y dar el paso a involucrarse políticamente. Y desde luego, salir a votar en estas elecciones, a pesar del desencanto, de la ilusión que no hemos sido capaces de mantener en estos 4 años, a pesar de todo, es necesario estar, porque si no el panorama que se nos viene es muy feo. La supuesta nueva política no era solo poner a esa gente en las instituciones, si no ser parte de ellas en trabajo y en el control. La responsabilidad es enorme y no acaba en el momento en que la urna engulle la papeleta.

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