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LA VICTORIA, SIN NOSOTRAS,  NO ES POSIBLE

 

De nuevo las mujeres volvemos a demostrar que nuestra generosidad y nuestro pensamiento feminista y transformador se antepone a la guerra de los egos. Somos muy conscientes del arduo camino que hemos tenido que recorrer hasta llegar a donde nos encontramos en este momento a nivel político, un escenario, que por cierto, es el más favorecedor para las auténticas fuerzas democráticas desde la época de la transición.

No obstante, las cosas podrían haberse hecho de otro modo, el enfoque de construcción de esta coalición que ahora nos ocupa y sobre la que depositamos toda la ilusión del cambio tan necesario, podría haber sido integrador y dignificante. Nos apena, claro que sí, pero somos capaces de trascender esas lindes para valorar lo mucho que hay en juego. Las formaciones políticas estamos integradas por hombres y mujeres, y nuestra voz (la de las mujeres), suele quedar relegada en este imaginario colectivo de la estructura política. Sin embargo, eso no nos hace desistir de la enorme tarea que tenemos por delante, pues es nuestra obligación aportar una mirada transversal, igualitaria y transformadora desde las bases de mujeres que estamos a pie de calle y sobre las que recae la enorme responsabilidad de hacer valer los derechos de algo más del cincuenta por ciento de la población.

El narcisismo de las pequeñas diferencias nos ha conducido hasta aquí, hasta un escenario enormemente alentador pero también donde volvemos a sentirnos relegadas a un espacio invisible. Una vez leídos los cincuenta puntos del acuerdo de una coalición, cuyo nombre podría haberse pensado y repensado algo más, nos empoderamos y comprendemos que somos más necesarias que nunca. El ecofeminismo, como perspectiva ideológica y política nos pone en alerta de aquellos asuntos imprescindibles que han quedado fuera del acuerdo, como es la necesidad de propiciar un debate y una interlocución ciudadana seria en torno a la necesidad de generar una Cuestión de Estado en relación a la Violencia Machista entre todas las fuerzas políticas de este país o la eliminación de la custodia compartida impuesta y el régimen de visitas a los menores de los maltratadores condenados. No podemos permitir que la libertad de las mujeres continúe pagándose con su propia sangre y las de sus hijos e hijas. Por eso, las mujeres que integramos las formaciones políticas tenemos la obligación de escuchar las voces, como mareas, de cientos de colectivos de mujeres organizadas de todo el estado y de la ciudadanía en general para hacer posible que ese pacto sea real.

Desde la RQM queremos poner de manifiesto la enorme ilusión que depositamos en este proyecto, donde las fuerzas democráticas se unen en un frente a la izquierda del bipartidismo para ofrecer alternativas reales para la mejora del bienestar de una mayoría social que ya ha soportado bastante. Sin embargo, no queremos dejar pasar la enorme necesidad de que la voz de las mujeres sea tenida en cuenta en pie de igualdad y animamos a nuestros compañeros a descomprimir ciertas formas verticales y poco generosas para que sean capaces de integrar la mirada imprescindible que aportamos. Nuestro interés supremo está en aportar y construir fórmulas amables donde todas las voces sean recogidas en pie de igualdad y por eso lamentamos estas derivas excluyentes. No somos invisibles, ya lo demostramos el 7 de noviembre en las calles de Madrid, y no vamos a serlo porque somos muchas y nos reconocemos entre nosotras como interlocutoras válidas dentro de esta coalición que nos ha de representar en un futuro.

Desde la RQM continuamos reivindicando la necesidad de recoger en los programas perspectivas de género, medidas reales para la igualdad y equidad entre los géneros y un pacto de Estado contra la violencia machista. Y además, queremos que todo eso se haga desde el marco del respeto a los límites físicos de este hermoso planeta que habitamos, que se propicie una economía más sostenible y solidaria, que nuestros hijos e hijas puedan ser educadas en igualdad con fondos públicos con garantías y que se atienda a la diferencia en toda su complejidad.

¿Pedimos mucho? No. Pedimos lo justo. Y no nos rendimos. Seguimos tendiendo puentes al diálogo, a la construcción colectiva y a la puesta en marcha de espacios políticos amables, favorecedores e integradores. Damos la mano a las compañeras de otras formaciones políticas en el seno de este proyecto conjunto para trabajar en sororidad, y para, junto a nuestros compañeros, alejarnos de polémicas estériles y ser capaces de derribar al bipartidismo desde el seno de un constructo equitativo y vital.

No podemos dejar pasar esta oportunidad histórica, pero hemos de poner en valor la importancia de un hecho irrefutable: la victoria, sin nosotras, no es posible.

 

EQUO RECHAZA LAS PROPUESTAS DE CONCILIACIÓN DE SUSANA DÍAZ

La presidenta de la Junta de Andalucía anunció el pasado jueves, durante la  sesión de control al Ejecutivo en el Pleno del Parlamento, una ampliación del horario de los centros educativos andaluces para facilitar la conciliación laboral y familiar. Además de este aumento del horario de los centros, Díaz ha asegurado que favorecerá la conciliación con la oferta complementaria de actividades matinales y extraescolares.

La Red EQUO Mujeres ha criticado duramente la iniciativa por considerar que no  constituye una fórmula de conciliación sino que se trata de una medida productivista  que no tiene en cuenta los derechos infantiles al juego y  al ocio,  ni una verdadera crianza que desarrolle el vínculo familiar.

Según esta organización, de adoptar estas medidas o similares, la productividad laboral sería una prioridad absoluta frente a cuestiones sumamente importantes como son el desarrollo de la vida en sí misma y las relaciones humanas quedando ambas en un segundo plano.

La Red defiende  la flexibilización del horario laboral en el marco de un cambio de modelo productivo y la adopción progresiva del horario europeo entre otras   medidas encaminadas a lograr una conciliación real y efectiva; así como una  apuesta firme por la corresponsabilidad y la superación de los roles de género.

En palabras de  la coportavoz de EQUO y diputada en el Congreso Rosa Martínez: “aparcar a las criaturas más horas en los centros educativos no es facilitar la conciliación, es legitimar horarios irracionales, jornadas laborales interminables y reconocer que los cuidados de nuestros hijos e hijas está en segundo plano. Conciliar es poder dedicar más tiempo a la crianza y para eso tenemos que repensar el modelo productivo y de relaciones laborales”.

Por su parte la coportavoz de la Red EQUO Mujeres, Silvia González,  ha señalado que la propuesta de la líder socialista  “es una medida muy contradictoria; bajo el anuncio de medida de conciliación se integra  todo lo contrario:  permitir horarios que hacen la conciliación imposible”.

MANIFIESTO  ECOFEMINISTA DE LA RED EQUO MUJERES

 

Desde la Red Equo Mujeres y con motivo del día 8 marzo, os presentamos nuestro Manifiesto Ecofeminista en el que recogemos nuestros principios y valores y refleja nuestro compromiso con el movimiento verde y feminista y nuestra solidaridad con todas las mujeres luchadoras en este día. 

¡FELIZ 8 DE MARZO!

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¿Qué es el ecofeminismo para la Red EQUO Mujeres?

El ecofeminismo amplía la teoría y la práctica feminista al introducir la perspectiva de cómo la dominación de la naturaleza y la dominación de las mujeres están relacionadas, y por tanto deben ser analizadas y consideradas como parte de un todo que es el sistema capitalista heteropatriarcal. Hoy en día existen una diversidad de análisis (ecofeminismos) que tratan de explicar esta interconexión.

       

Muchas de estas corrientes comparten ciertos rasgos que asumimos en la Red EQUO Mujeres :

  • Se trata de un pensamiento y una praxis comprometidos con la transformación social y económica. Se trata de construir un modelo alternativo de desarrollo humano o buen vivir.
  • Introduce la dimensión de la explotación de la  mujer  en los países empobrecidos y por las relaciones entre la política internacional y la explotación de recursos y personas.
  • La crítica a la ciencia  y la tecnología -tecnologías nucleares, agrícolas, alimentarias-, como únicos elementos emancipadores que se convierten en un fin en sí mismas y no un medio para mejorar la calidad de vida
  • Las preocupaciones ecofeministas se extienden en muchos casos también hacia el ámbito de los estudios pacifistas, relacionando la violencia contra las mujeres y la dominación de la naturaleza
  • Las relaciones que existen entre variables como el género, la raza o la clase socioeconómica y la dominación de la naturaleza.

Para interpretar y explicar cómo el sistema patriarcal maltrata y sobreexplota la naturaleza al tiempo que establece una relación de dominio sobre las mujeres, y también al buscar un modelo alternativo, en la Red EQUO Mujeres adoptamos una postura constructivista, que se aleja del esencialismo.

El ecofeminismo esencialista atribuye a mujeres y hombres distintos modos de ser y sentir como algo inherente  a las diferencias biológicas que les separan: las mujeres se caracterizarían por un erotismo no agresivo e igualitarista y por aptitudes maternales que las predisponen al pacifismo y a la preservación de la Naturaleza. En cambio, los varones se verían naturalmente abocados a empresas competitivas y destructivas.

El ecofeminismo constructivista ha insistido en el carácter histórico, construido, de la racionalidad dominadora patriarcal. En las sociedades patriarcales, a raíz de la opresión de la mujer y la aparición de los roles de género, se crea un marco conceptual a nivel cultural (valores, creencias, actitudes..) que funciona como una lente a través de la que todas las relaciones de dominación y subordinación se ven como legítimas. Estas relaciones acaban reproduciéndose  en todos los demás sistemas. Es decir,  las personas que son educadas en un rol de dominio e interiorizan como valores el machismo, la violencia, la competencia, el poder, el abuso o el egoísmo;  tienden a reproducir y normalizar estos valores en su trato con el mundo y en todas las actividades que emprenden. No podemos obviar que existen muchas formas de patriarcado, y no todas se encuentran en la misma fase de desarrollo, pero a largo plazo el patriarcado engendra el desarrollismo, y éste a su vez trae consigo la crisis ecológica.

En esta perspectiva se integran nuestros principales referentes teóricos dentro del ecofeminismo como son Petra Kelly, Alicia Puleo, Yayo Herrero  o Karen Warren. Desde esta visión  constructivista,  transformadora e integradora, nuestras reivindicaciones incluyen el empoderamiento de las mujeres y la superación  de los roles de género para crear una sociedad pacífica, equitativa y sostenible que garantice una vida mejor tanto para la humanidad como para el resto de las criaturas del planeta.

¿Qué aporta el ecofeminismo a los feminismos tradicionales ?  

El ecofeminismo desde esta posición constructivista ofrece un espacio poliédrico de reflexión que invita a trabajar por la igualdad y los derechos de las mujeres desde una visión holística sumamente necesaria para hacer frente a los retos globales a los que nos enfrentamos.

El enfoque ecofeminista establece un principio de interdependencia entre todos los sistemas sociales que contribuye a que la protección y el cuidado de nuestro medio se alimente del  contrato social entre géneros. Se trata de cuestionar, analizar la cadena de causas, y aportar soluciones viables a las dinámicas de dominación y explotación que  aniquilan nuestro entorno lentamente.

En este sentido, consideramos que la naturaleza soporta el mismo eje de exclusión y dominación que sufrimos las mujeres como colectivo. El patriarcado y el neoliberalismo económico se alían para perpetuar un modelo de relaciones jerárquicas  a todos los niveles y sostener un orden desequilibrado de privilegios y desigualdad en el reparto de la riqueza natural y la vida.

Desde nuestra posición ecofeminista tratamos de no plantear análisis parciales a nivel social, cultural, político o económico, y por lo tanto, se hace necesario un análisis transversal que ponga en relación estos sistemas. El ecofeminismo constructivista debe alejarse de las reivindicaciones que apuntalan el sistema capitalista y de género y construir un espacio integrador y dialogante que establezca las bases de un nuevo modelo relacional, sociocultural y político, pero también económico.

Por lo tanto, desde nuestra visión ecofeminista no podemos hablar de igualdad y equidad sin señalar los peligros de nuestro modelo de desarrollo actual, sus efectos sobre el medio en el que habitamos, y la relación intrínseca de supervivencia que nos conecta a él.

¿Cómo se interrelacionan  los problemas ecológicos y las relaciones de género  en el contexto actual?

 

  • El contexto: las crisis del sistema capitalista

 

Es un sistema explotador de personas y recursos que pone la democracia a su servicio. Todo es considerado con la lógica de instrumentos de producción para el beneficio económico, para el crecimiento, para la creación de riqueza. Esta visión economicista de la sociedad y de la actividad humana hace que queden fuera de las políticas y de las decisiones aquello que no puede medirse monetariamente.

Nuestro concepto de desarrollo está vinculado a lo material, pero ni este objetivo de acumular bienes materiales como fuente de bienestar está conseguido para gran parte de la población, ni es sostenible porque no tiene en cuenta los límites del Planeta. En nuestra obsesión por el crecimiento y el beneficio económico nos hemos olvidado que las personas somos ecodependientes (dependemos de la naturaleza) e interdependientes (hay etapas de nuestras vidas en las que necesitamos que nos cuiden).

Esta lógica nos ha llevado a una crisis civilizatoria que resulta ser la combinación de diversas crisis, entre ellas la política y económica, pero que tienen también las siguientes dimensiones:

  • Crisis ecológica: El cambio climático está teniendo ya importantes consecuencias en el clima, los ecosistemas y la biodiversidad lo que tendrá un impacto en el modo de vida de millones de personas. El agotamiento de suelos, la escasez de agua y el fin de las materias primas hoy en día imprescindibles en nuestra economía (petróleo por ejemplo) es parte de la sobreexplotación de recursos.
  • Crisis social: La desigualdad es el rasgo dominante de nuestra sociedad (estatal y global) y  la pobreza es estructural en la mayor parte del planeta. La crisis ecológica está contribuyendo a aumentar la crisis social produciendo sequías, desastres naturales, etc. que incrementan la desigualdad y las migraciones forzosas
  • Crisis de cuidados: Apenas se habla de esta dimensión de la crisis. El modelo de reparto del trabajo productivo/reproductivo no cubre las necesidades sociales o lo hace a costa de las mujeres. El acceso de las mujeres al mercado de trabajo no se ha visto acompañado de un reparto del trabajo de cuidados. Cuestiones como el envejecimiento de la población o la desmantelación de los servicios públicos han agravado la crisis de cuidados.
  1. b) De cómo los problemas ecológicos agravan la desigualdad de género

La crisis ecológica (cambio climático, desertificación, sequías, agotamiento de suelos, destrucción de ecosistemas, etc.) tiene un mayor impacto en las poblaciones más vulnerables y en especial en las más pobres. El deterioro del medio ambiente supone que muchas comunidades locales pierdan su modo de vida y subsistencia dejándolas en situaciones de pobreza extrema y obligándolas a migrar.

En un contexto global donde las más pobres y más vulnerables son las mujeres, podemos afirmar que los problemas ecológicos, bien derivados del cambio climático (sequía, desertificación, inundaciones) o bien derivados de proyectos extractivos (minería o explotaciones de hidrocarburos) o industriales (sobreexplotación de recursos, por ejemplo acuíferos, masas forestales, etc.) agravan la desigualdad de género ya existente en el mundo.

  1. De forma general en los países empobrecidos las mujeres son más dependientes del medio ambiente para la subsistencia diaria (son responsables mayoritariamente del cultivo de alimentos, búsqueda de agua y combustible). Por lo tanto, cualquier cambio en su entorno incide directamente no solo en su calidad de vida sino en su propia supervivencia y la de su familia
  2. En el caso de desastres naturales provocados e incrementados por el cambio climático la mortalidad es mucho mayor entre las mujeres que en los hombres. Esto es por razones culturales (habilidades no enseñadas a las niñas – nadar, trepar a los árboles), vestidos que dificultan escapar y sobre todo responsables del cuidado de menores y personas enfermas que no pueden escapar)
  3. La pobreza y la desaparición de modos de subsistencia por la destrucción de los ecosistemas es ya la primera causa de migración en el mundo. De nuevo las mujeres son las más afectadas, en primer lugar porque migran menos que los hombres ya que se quedan al cuidado de la familia; y en segundo lugar tienen que hacer frente a esta situación de ausencia de recursos en solitario. Por otro lado, cuando las mujeres migran son mucho más vulnerables a la violencia, los abusos y la explotación.
  4. Por último, hay que destacar los graves problemas de salud que la contaminación (hormonal, química, etc.) produce en las mujeres. Los pesticidas y herbicidas aumentan el riesgo de cáncer de mama y el Síndrome de Hipersensibilidad Química tanto en productoras como en consumidoras.
  1. c) La lucha ecologista como ámbito de emancipación de la mujer

El deterioro de la calidad de vida de las mujeres y su empobrecimiento ha facilitado que las mujeres lideren movimientos contra proyectos que atacan su entorno natural y por lo tanto amenazan su modo de vida. El movimiento por la soberanía alimentaria de Vandana Shiva – en el que las mujeres como “guardianas de semillas” tienen un papel fundamental reivindicando la propiedad de la tierra frente a la gran industria agroalimentaria-  o el Frente de Guardianas de la Amazonia, son solo dos ejemplos en los que las mujeres abanderan la lucha ecologista como herramienta para mejorar su condición económica y su bienestar, lo que impulsa su empoderamiento como colectivo y las empuja a  cuestionar también  su rol social subordinado.

En este sentido, y dentro de la lucha contra el cambio climático es imprescindible no solo integrar a las mujeres en los procesos de decisión y organismos responsables de repartir la financiación; sino que los fondos destinados a la adaptación y mitigación de las consecuencias del cambio climático han de tener en cuenta la perspectiva de género. La participación de las mujeres es clave para el éxito de la estrategia global contra cambio climático.  

¿Qué propone el ecofeminismo?

Planteamos nuevos modelos de libertad basados en un pensamiento ético que reconcilie a la humanidad con la naturaleza. Pero, ¿es eso posible desde patrones de desigualdad? No, en absoluto y bajo ningún concepto. El ecofeminismo propone un nuevo contrato social en el que se asegure los derechos y el bienestar de las personas respetando los límites físicos del planeta y en el que las mujeres disfruten de igualdad real superando el papel de subordinación que el patriarcado y el capitalismo les ha asignado.

Decía Petra Kelly que existe una relación clara y profunda entre militarismo, degradación ambiental y sexismo. Por tanto,  y en base a esta idea crucial, no podemos construir imágenes alternativas a la crisis ecológica/crisis de consumo sin partir de planteamientos subversivos y críticos con el  modelo económico/político/social actual. Los conflictos ecológicos y su profundo impacto social, hasta el extremo de hacer peligrar la supervivencia de nuestra especie, son fruto de un modelo de desarrollo concreto, el capitalista, que ancla sus raíces más profundas en su eterno aliado: el heteropatriarcado. El heteropatriarcado es un sistema social que se ha revelado como ecológicamente insostenible. Mujeres y naturaleza soportamos la misma condición de exclusión y dominación y es nuestra obligación ofrecer una nueva interlocución con el mundo partiendo de la liberación femenina, la superación de los roles de género y la lucha por la igualdad efectiva.

Desde esta perspectiva el ecofeminismo se erige hoy como una lucha que trasciende la justicia social para representar el futuro viable de nuestra sociedad. Una sociedad en la que ecologismo y feminismo deben aliarse para asegurar los derechos de las personas (de todas las personas) dentro de los límites físicos del planeta.

El futuro será verde y feminista.

O no será.

Bibliografía

Herrero,  Y. “Pautas ecofeministas para repensar el mundo”

http://www.economiasolidaria.org/files/Pautas-ecofeministas-para-repensar-el-mundo_Y_HERRERO.pdf

Orozco, A. “Amenaza tormenta: La crisis de los cuidados y la reorganización del sistema económico”

http://observatoridesc.org/sites/default/files/1_amenaza_tormenta.pdf

Puelo, A. El ecofeminismo y sus compañeros de ruta. Cinco claves para una relación positiva con el Ecologismo, el Ecosocialismo y el Decrecimiento (Capitulo 23) en Puleo, A. “Ecología y género en diálogo interdisciplinar” http://www.plazayvaldes.es/upload/ficheros/ecologia_y_genero_en_dialogo_interdisciplinar_ebook.pdf

Puleo H., Alicia: “Ecofeminismo para otro mundo posible”. Cátedra, Madrid 2011.

Shiva, Vandana:”Abrazar la vida. Mujer, Ecología y desarrollo”. Ed. horas y HORAS, Madrid, 2004.

Kelly, Petra K.: “Luchar por la esperanza. Sin violencia hacia un futuro verde”. Debate, BCN,1984

Holland-Cunz, Barbara: “Ecofeminismos”. Cátedra, Madrid,1996.

Warren, Karen J.: ” Filosofías ecofeministas”. Icaria, Barcelona, 2003.

 

Manifiesto de la Red EQUO Mujeres

 

EQUO mujeres violencia machista

 

La violencia contra las mujeres y las niñas constituye una pandemia a nivel mundial. Cada minuto que pasa las mujeres son violadas,
maltratadas o asesinadas en aras de un sistema y de unos valores que las cosifican y niegan su dignidad y sus derechos. 
También en nuestro país los datos de está enfermedad resultan estremecedores: desde el año 2000 casi 1000 mujeres han sido asesinadas
a manos del que era o había sido su compañero sentimental. Diariamente se registran más de 300 denuncias por violencia de género y cada 8 horas de media se comete una violación en España .

Sin embargo este no es un problema nuevo, la violencia contra las mujeres nos acompaña desde hace siglos y ha ido disminuyendo en la
medida en que estamos creando sociedades cada vez más democráticas , horizontales , libres y humanas. Por eso vamos a seguir denunciando , manifestándonos y luchando contra la violencia hasta que ésta cese definitivamente.

Porque los golpes, los abusos, los insultos y las amenazas que sufren las mujeres son evitables. La violencia no es más que el reflejo de los valores machistas y las creencias misóginas que la sostienen y la perpetúan . Por eso es responsabilidad de los poderes públicos seguir avanzando en construir una sociedad igualitaria en la que el hecho de nacer mujer no sea un factor de riesgo para sufrir agresiones sexuales,  malos tratos por parte de nuestra pareja sentimental, discriminación salarial y laboral, ni otros tipos de violencia simbólica .

Desde la Red EQUO Mujeres queremos recordar  una vez más las reivindicaciones de la MARCHA ESTATAL CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS para reiterar nuestro apoyo y exigir nuevamente al gobierno que las asuma y las ponga en práctica con agilidad y eficacia.

Por ello , al igual que hicimos el #7N, demandamos :

1- Que la lucha contra el terrorismo machista sea una cuestión de Estado.

2- Que se desarrolle e implemente el convenio de Estambul y el cumplimiento de las recomendaciones de la CEDAW y se reforme la ley 1/2004 para que estén reflejadas todas las formas de violencia contra las mujeres.

3- Que toda la sociedad y sus organizaciones e instituciones se comprometan con esta lucha.

4- Que la lucha y los recurso incluyan tanto la violencia que ejerce la pareja o ex pareja como las agresiones sexuales , el acosos sexual en el ámbito laboral , la trata con fines de explotación sexual /laboral de mujeres y niñas y todas las violencias machistas.

5- Que todas las instancias de gobierno se comprometan realmente en la prevención y erradicación de las violencias machistas , así como en la asistencia y recuperación de todas las mujeres en situación de violencia, independientemente de la situación administrativa en que se encuentren.

 

 

 

 

Súmate a la Marcha Estatal Contra las Violencias Machistas

7N

Como sabes el Movimiento Feminista está organizando una gran manifestación en Madrid contra las violencias machistas que saldrá el día 7 de Noviembre a las 12 del Ministerio de Sanidad e Igualdad.

Desde la Red EQUO Mujeres os animamos a participar en esta marcha para luchar contra un problema tan grave como es la violencia machista. Para EQUO es un orgullo apoyar esta convocatoria y demostrar ser un un referente en materia de igualdad y el 7N tenemos que estar allí para mostrarlo.

¿De dónde se sale? Te proponemos que el punto de encuentro sea a las 11:15 en el Ministerio de Agricultura. Los partidos políticos iremos detrás de la batukada, en el último tercio de la columna. Recordad llevar algo morado a ser posible, se permiten algunas señas identificativas (chapas por ejemplo ) pero no banderines ni pancartas altas del partido.

¿Si vienes de fuera? Si quieres venir a la manifestación aquí te ofrecemos alternativas para eltransporte y alojamiento. El alojamiento podemos gestionarlo desde la agencia de viajes THE TRAVEL BRAND que ya ha empezado a hacer las reservas de algunas compañeras de la RQM. El teléfono para llamar es 957109576 (por las mañanas Lola). Son 25€ por persona la habitación doble. Desde cada territorio saldrán buses y hay un 30% de descuento en billetes de tren (consultadlo enwww.marcha7nmadrid.org).

Si tienes alguna duda o cuestión nos podéis trasladar cualquier consulta a este correo:comunicacionrqm@gmail.com

Un saludo afectuoso
Grupo de coordinación Red Equo Mujeres

Asamblea abierta Red EQUO Mujeres

  • Sábado, 7 de noviembre 16:00 horas
  • Oficina de EQUO C/ Jiloca 4 local

Tras la marcha, la Red EQUO Mujeres celebrará una asamblea abierta a la participación.

Si aún no nos conoces, ésta es tu oportunidad para conocernos más.

 

 

 

 

DÍA DE LA MUJER RURAL: Trabajar la tierra de otros

En el año 2007 la ONU proclamó el 15 de octubre Día Mundial de las Mujeres Rurales para poner en valor su vital contribución a la sociedad y sensibilizar a cerca de las problemáticas específicas que sufren.

Ser mujer y además vivir y trabajar en el campo condiciona la vida de millones de mujeres y da lugar a algunas de las situaciones más graves de vulneración de los derechos humanos en el mundo.

En términos generales las mujeres rurales representan más de una cuarta parte de la población, 500 millones viven por debajo del umbral de la pobreza, en África se encargan de atender el 90% de las necesidades de agua y combustible y de elaborar todos los alimentos básicos de las familias, los entornos aislados en los que residen las hacen más vulnerables a la violencia física y sexual incluidos los matrimonios forzados, es la población con menor índice de escolarización, y a menudo carecen de reconocimiento jurídico para adquirir derechos de propiedad sobre la tierra que trabajan o tener acceso a servicios esenciales como el crédito. A esto se añade por ejemplo la realidad de las mujeres rurales de Etiopía, donde la ablación del clítoris sigue siendo una práctica común pese a haber sido prohibida legalmente en el año 2005.

Son las mujeres rurales las que sufren directamente los efectos del cambio climático y  la crisis ecológica a la que nos enfrentamos. Ya en el año 1995, la  Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, lo recogió en su declaración porque conlleva el incremento y el endurecimiento del trabajo no remunerado que se les asigna y que es básico para la supervivencia de las comunidades a las que pertenecen. La presión ecológica siempre se traduce en la reafirmación del patriarcado. Paralelamente las mujeres rurales han sido también las protagonistas de numerosas formas de resistencia organizada frente a la destrucción del medioambiente y a favor de la biodiversidad y los modelos de desarrollo sostenible. Acciones que pasan previamente por el empoderamiento femenino y la trasgresión de su rol tradicional, pasivo, subordinado y confinado al espacio doméstico. Por eso desde la Red EQUO Mujeres consideramos que el feminismo no puede prescindir en su discurso de las reivindicaciones ecologistas  y del análisis del proceso de retroalimentación que se da entre ambos conceptos.
En nuestro país las mujeres rurales se enfrentan a una terrible desigualdad. Según el Ministerio de Agricultura, aunque ellas representan más de un tercio de las personas que trabajan en las explotaciones agrarias familiares, rara vez figuran como titulares de las mismas. Las mujeres aparecen como cónyuges en la categoría de “ayuda familiar” lo que genera una situación de desigualdad que invisibiliza y menoscaba su labor, perpetúa los roles de género y  contribuye a la jerarquización de las relaciones familiares. Desde 2011, año en que entró en vigor la Ley de Titularidad Compartida , sólo un centenar de mujeres se han acogido a este derecho. Cientos de miles, por lo tanto, siguen sin cotizar por su trabajo y beneficiarse de prestaciones en igualdad de condiciones. Es por ello que impulsar la titularidad compartida de las explotaciones agrarias es una de las asignaturas pendientes del Gobierno para promover la igualdad, el empoderamiento y la participación  de las mujeres en éste ámbito.

 

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